EL AMOR DE DOÑA INES.


Cuan hermoso era el sentimiento que invadia a Doña Ines, que salvó a Don Juan Tenorio de las manos del infierno.

Tal era su amor, que el omnipotente Dios, intervino para que el  alma  perdida de ese cuerpo logrará arrepentirse.

Amor mas allá de la muerte, mas fuerte es,  y mas vivo aún; Tocado con la mano de la pureza, la libido de la inocencia, y el instinto de la paciecia…

Ay! mi Doña Ines, que quisiste antes del tiempo y después de el, loco desatino de un corazón que no conocia ni las mieles, ni el veneno, que deja amar a un Don Juan.

Ay Don Juan, que dejaste filtrar en tu corazón, el soplo de un amor que bien sabe Dios fue tu salvación…

Nota del autor:  Actualmente sigue siendo un desafío ser salvado por el amor… Pero aún así, siempre eligiré salvarme en el.

MUJER QUE MIRA A UN HOMBRE


 

La mujer iba  cargada con numerosas  bolsas de la  compra,  y deseando llegar al coche (mal aparcado) e irse a casa…

¿Por que solemos comprar más de lo que pensamos, cuando vamos al supermercado? Soy  terrible!! Se dijo así misma.

una vez dentro de su coche arranca y al llegar a la esquina, pilla el semáforo en rojo, ¡que colmo!,a esperar, así que  mientras pasaban los 3 minutos  que suponen que el semáforo cambie a verde,  liberó una de sus manos acercó la bolsa del pan y pellizco la barra para entretenerse.

Mira a  su lado, se da cuenta que no está sola, y deja de pellizcar el pan y   ralentiza  el  masticar.

La mujer mira su objetivo, se endereza y saca pecho, se moja los labios, se aparta el cabello de la cara, y vuelve a mirar, ha pasado 1 minuto, de 3 y no ha conseguido ni un movimiento a su favor.

La pregunta del millón: ¿estará soltero? ¿Vivirá por esta zona?, ¡hoy es mi día de suerte! (2 minutos).

Un ligero movimiento de cabeza, para acomodarse su bufanda por parte de él, genera un comando de miradas, y ella sonríe por dentro, mientras piensa:

Me ha visto yupiii…

La mujer, mientras esperaba, dibujó en su mente cada escena de aquella película que sólo estaba sucediendo en su imaginación, dejándola volar,  empezando por qué no era simple casualidad el encontrarse con él,  en ese justo momento, así que  dio inicio a la primera imagen.

 El semáforo de la esquina de ese cruce se pone  en rojo justo antes de mi paso, no sé ya si por azar o porque hasta aquel cruce mi inconsciente había jugado con la velocidad para cuadrar mi llegada con el cambio de color.

Movida por el impulso de encontrarte un día sin más en aquella misma esquina. Tú llegabas, el semáforo cambiaba, cruzamos andando el paso peatonal, tú sin darte cuenta todavía de mi presencia, vas directo  hacia a tu coche, y yo  hacia el lado opuesto a buscar el mío, en la calle, aparcado  en doble fila de cualquier manera.   Un impulso me hace correr hacia ti, segura de subir a tu lado sin preguntar,  Calmando  tu susto con un beso que te hiciese reconocerme en la penumbra de la farola fundida, Y sin mediar palabra, mirar de cerca de nuevo el reflejo de mis ojos en los tuyos, palpar tu rostro recordando el tacto de tu piel en mis dedos y marcharme sellando tu adiós silencioso con un último beso.

 Pero para la mujer,  aquel cortometraje quedó grabado para siempre sólo en su cabeza.   El semáforo cambió a verde y por el retrovisor de su coche lo único que se veía era la soledad de una calle vacía y aburrida.

 

Lo que ocurre es que hoy, te recordé en la espera del semáforo…

 

 

 

 

 

   

 

 

MUJER EN LA VENTANA


De mirada perdida en el horizonte, pero no está viendo nada…

¡ Lo qué pasará por su mente!.

El tiempo calla para escuchar las voces de su pensamiento, la mujer que mira a través de la ventana, construye,  destruye y reconstruye  días de otra latitud.

Se aferra a su ventana  que  transciende entre su interior y su exterior,  exhorta a su Dios  con  fe,  a sabiendas de que Dios, apaleará la última palabra, y mientras  tanto, tendrá que esperar  su voluntad.

Mujer!

De la ventana, con duda inútil, con melancolías que a veces atraviesan su alma,  con la personalización de ausencias, la  que urde un plan, la del  estado contemplativo, la del grito de auxilio silencioso, la de la  sonrisa enamorada, la del comadreo habitual, la mujer  que empuña en su mano odio y resentimiento, la que alza sus hombros y  suspira plenitud, la que mira sentada mientras sus brazos rodean sus piernas, la que mira a través de la ventana del tren en marcha, la que  ligeramente retira la cortina y  falsamente sonríe,   la que escribe y mira…

Esa,  de mirada lejana, en todas sus formas, promueve  su pasado, su presente, y  un futuro que frágilmente  acecha su juicio.

¡Lo que pasará por su mente!…

MUJER QUE SE MIRA AL ESPEJO


Soy yo…

Soy asi, una mujer con una fuerza incontrolable, sin la reserva de la duda, y con el alma desnuda, aquella que siente la magia de los deseos, la que se alimenta del sueño perfecto, la que encuentra inspiración en todo momento aún cuando siente el dolor.

Soy asi, una mujer que cae, y cae; Que se levanta con coraje, que no le teme a nada, ni siquiera al mundo que desconoce, que ansía, que ama, que sufre y que llora, que se apasiona, que se avergüenza, que reconoce.

Que se aleja para ver mejor, que no tiene nada, pero lo tiene todo… Que se tiene a si misma, que posee el sentido del amor, que lucha por ser cada día mejor, que se valora y otras veces no… Que no se esconde,  ni huye jamás.

¿Que mas esperas saber de mi? .

MUJER QUE VUELVE A AMAR


La mujer que vuelve a amar, resurge desde el fondo de las cenizas; Está enamorada, y ama con entrega.

Su mayor motivación es ese, a quien llama mi amor.  Con él no hay noches sin estrellas y es el sol de un nuevo día.

La mujer que vuelve a amar,  cuando ama, espera pacientemente, no exige y feliz se siente del momento que comparte, sea poco o sea mucho… Aunque desee que sea todo.

Se alimenta del suspiro que se le escapa. Y va  entrelazando con el la esperanza , la fe y el amor que desea tener para siempre.

Hace de sus días una fiesta, una primavera perenne… Se nutre de ese amor que se conjura entre dos, y evoluciona  por él.

“La mujer que no está enamorada se aburre siempre, en su casa, en los salones y en el teatro”. Musset, Louis Charles Alfred.

MUJER QUE YA NO AMA..


Y sus palabras se escondieron al verle… Sus palabras bonitas le dieron la espalda por rencor y rechazo a tanta indiferencia.

Ya no salía a buscarle con su mirada,  cuando coincidían en la misma  calle, ya no le seguían sus pies, por que cansados del desamor, dejarón de seguir su andar.

¿Ahora? . Dice la mujer que ya no ama:

– Es demasiado tarde, no arrojes  tus heridas a mi vera… Ahora que ya no queda nada.

– ¡No llores!,  ¡No supliques! …

Es que ya no te reconozco en mis sueños, ya no tiemblan mis rodillas al verte, ya no repica mi corazón al escuchar tu voz…

Es que, ya no te amo…