LA HISTORIA DE LAS HISTORIAS QUE NO TERMINAN .


Llevaba el reloj en la mano derecha, pero no era zurdo. También guardaba una púa en su cartera, aunque no fuera un gran músico. No sabía mucho más de él, pero qué más daba. A veces las buenas historias empiezan así, con dos desconocidos que todavía no se conocen y éste puede ser el principio, o el fin, o el principio del fin, pero sin duda forma parte de una historia.

   Una gran historia quizás, puede que terminada o tal vez inconclusa pero para saberlo, primero habría que contarla ¿No? Y para ello deberíamos concienciar antes al lector de que los príncipes no existen, a Blancanieves le gustaba la playa y ponerse morena, la moda ahora es besar lagartijas, no ranas,  Peter Pan quería ser mayor para lo que le interesaba, a Caperucita no le daba miedo el lobo, más bien era al revés, ¡Ah! y que sepáis que  las brujas… lo siguen siendo.

Porque es difícil saber con precisión y claridad en qué momento las cosas comienzan  y lo que es más cuando pierden el rumbo.

  Todo empezó un día de sol en el que Caperucita había decidido ir por otro camino a casa de su abuelita, la bella durmiente se pinchó con una rueca y un chico que no era zurdo, ni un gran músico, miró su reloj y se dio cuenta de que llegaba tarde…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s