MUERTO DE MIEDO 1/1


 El viento soplaba fuertemente sobre los montes. Si el tiempo seguía así, muy posiblemente el temporal llegaría hasta el valle, un lugar extenso, rodeado de bosque y con vegetación en abundancia, donde las nubes se pasean cerca de la tierra, la naturaleza  se deja ver en todo su esplendor,  y se respira silencio. Este paraje tan mágico fue el elegido por Martín, un hombre que trabaja como director financiero en un grupo de empresas. De vez en cuando, Martín viaja hasta esta hermosa región donde, hace ya más de 20 años, compró una bonita y sencilla casa de verano, como la llamaba él.

Durante un tiempo fue la casa en la que pasaba las vacaciones con su mujer y sus dos hijos, pero en los últimos años, la utilizaba muy a menudo y en cualquier época. Sus hijos eran mayores y la relación con su mujer ya no era la misma de antaño. Ahora, pasaban grandes temporadas separados, aunque no terminaban de vivir el uno sin el otro. Hace dos años hizo una gran reforma en la casa para adaptarla a los tiempos de hoy en día y dotarla de todas las comodidades, y siempre que podía,  huía del asfalto, del ruido y de las prisas de la gran ciudad en la que vivía, y se refugiaba en este lugar apartado de todo.

  Martín era un hombre con una gran fortuna,  debida en gran parte, a su trabajo y también a la herencia que recibió cuando su padre falleció, ya que él era él único descendiente que tuvo.

  Aquella primera tarde de sus vacaciones del mes de noviembre, Martín se acercó al pueblo más cercano, con la intención comprar, el pueblo era muy sencillo, con callejas empedradas y estrechas, casas bajas de dos plantas máximo, y pequeñas tiendas, donde muchos de los productos que se vendían eran cultivados y recolectados por los propios habitantes del pueblo.

Todas las calles convergen en un promontorio en el que se alza un bonito castillo que data del siglo XV, construido con piedras  y sillería. Incluso cuenta con una muralla defensiva en la que se abren los resguardos  para su protección.

Caminaba sin prisa, disfrutando del ambiente añejo que le proporcionaba el pueblo hasta que llegó a la tienda dónde siempre hacía sus compras. En este caso, eligió productos básicos como pan, leche, mantequilla, huevos, algo de embutido, fruta fresca y verdura, un par de filetes y una buena botella de vino. También se hizo con el periódico local del día. Con esto, ya tendría para pasar el primer fin de semana.

Anuncios

4 comentarios en “MUERTO DE MIEDO 1/1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s