MUERTO DE MIEDO 1/2


La noche empezaba a caer sobre el valle, y pronto la temperatura descendería por debajo de los cero grados. Martín encendió la chimenea con unas cuantas leñas que había adquirido la última vez que estuvo allí. Se sentó en su sillón favorito, junto a una vieja lámpara y sacó de su maletín unos documentos que debía revisar al día siguiente.

Al sacar esos papeles cayó al suelo un CD que no recordaba haber guardado. Encendió su portátil y lo examinó con interés. Aparecieron en pantalla varias carpetas con diferentes nombres. Pinchó sobre la que se llamaba “FICHA”, y al momento aparecieron todos sus datos personales: nombre, apellidos, edad, altura y peso, modelo y matrícula de su coche, su dirección y sus números de teléfono, el nombre de su lugar de trabajo y su puesto. También había varias fotografías actuales de él.

La segunda carpeta llamada “INFORME” contenía un detallado documento en el que se exponía cómo era un día de su vida, el recorrido que hacía cuando salía de casa hasta llegar al trabajo, las veces que abandonaba la oficina, a qué horas, dónde iba y con quién se veía y cuáles  eran los números de teléfono a los que llamaba. Además, había dos amplios expedientes  en los que se citaban algunos negocios sucios que había hecho de espaldas a la empresa para la que trabajaba, y un par de relaciones amorosas que tuvo, por supuesto, al margen de su matrimonio.

Estaba completamente desconcertado, pero llamado por la curiosidad, abrió la tercera carpeta, “ENCARGO” y lo que leyó le dejó aturdido. Una única palabra: “matarle”.

Las piernas le temblaban, el estómago se le encogió mientras que un sabor amargo inundaba su boca y un escalofrío recorría todo su cuerpo, bañándole de un sudor frío.

Esperó unos minutos a que el pulso recuperara su ritmo. En esos momentos se sentía pequeño e indefenso. Mentalmente hizo un breve repaso de su vida. Tenía cincuenta y dos años, complexión atlética, gracias a las cuatro  horas semanales que pasaba en el gimnasio. Hacía tres años había sufrido un infarto y se había recuperado con las secuelas normales de esa dolencia, por ello, tomaba una dieta balanceada, sin apenas grasas, no fumaba y no bebía más que alguna copa de alcohol, ocasionalmente. Su cabello comenzaba a mostrar algún brillo plateado de las tan temidas canas, pero eso a él no le importaba y se veía atractivo. Muchas mañanas cuando se miraba al espejo se sentía joven. Pensó que no era justo morir ahora.

 Esa noche apenas durmió dándole vueltas a lo que acababa de descubrir. Las pocas veces que le venció el sueño, éstos estuvieron llenos de pesadillas, que indicaban que su espíritu estaba sufriendo más de lo que era capaz de imaginar.

 Los días posteriores  transcurrieron con una lentitud a la que no estaba acostumbrado. El único pensamiento que acudía a él de forma reiterada era cómo evitar la tragedia que sabía que iba a ocurrir. No tenía ningún dato que le aportara la más pequeña pista que pudiera orientarle, pero sí un montón de preguntas que se agolpaban en su cabeza para las que no encontraba respuestas ¿A quién podía contarle que planeaban matarle? ¿Quién sería esa persona o personas que tanto le odiaban como para encargar su muerte? ¿Tendría algún enemigo oculto? ¿Cuándo le matarían? ¿Cómo lo harían? ¿Qué podía hacer él? 

Anuncios

El encuentro con el desconocido (Phonephobia V)


Con tu permiso, voy a reblog, cada episodio… Con la intención de compartir esta primicia, ey !! engancha.

A brand new soul

-Creo que soy yo la que tiene todo el derecho de preguntar, no cree? YO trabajo aquí y usted no me suena de nada. Es nuevo? Le han trasladado a comercial? -Sara lo dudaba mucho porque ni por presencia ni por trato se entendía que aquel hombre pudiese trabajar en un departamento comoaquel donde el trato con el cliente era obligatorio y tener muy buena presencia era primordial, cosa que a Sara le halagaba porque era una forma de sentir que estaba de muy buen ver. Comercial tenía fama en toda la empresa de tener la mayor concentración de bellezas por metro cuadrado, y ella era una de esas bellezas sin duda!

-Los detalles son irrelevantes, señorita, pero para que duerma tranquila esta noche sólo le diré que yo también trabajo aqui y que sus suspicaces miradas de desaprobación no pasan inadvertidas, aunque no me resulten molestas…

Sara se sintió…

Ver la entrada original 1.034 palabras más

Confesiones y encuentros (phonephobia IV)


Fenomeno… A la espera de la quinta entrega !!!

A brand new soul

Como se habían quedado ya sin whisky, Carlos y Miguel decidieron bajar a por otro par de botellas a la tienda que tenian enfrente. Quizá para celebrar que volvía a compartir piso años después o tal vez para olvidarse de lo miserables que se sentían en realidad por dentro. No sería raro que acabasen borrachos perdidos como cuando estudiaban juntos y viendo la situación el plan no era malo del todo, a fin de cuentas las cosas estaban como estaban y aún le quedaban horas a ese domingo tan extraño.

Compraron tequila y unas cervezas, patatas fritas y un par de paquetes de tabaco, lo que en el código masculino viene a ser el equivalente a una fiesta de pijamas pero mucho menos mojigata. Mientras escanciaban la cerveza en vasos de pinta, ya en el piso, comenzaron a valorar todo lo acontecido. Si, se sentían miserables pero alegres porque las…

Ver la entrada original 1.441 palabras más

MUERTO DE MIEDO 1/1


 El viento soplaba fuertemente sobre los montes. Si el tiempo seguía así, muy posiblemente el temporal llegaría hasta el valle, un lugar extenso, rodeado de bosque y con vegetación en abundancia, donde las nubes se pasean cerca de la tierra, la naturaleza  se deja ver en todo su esplendor,  y se respira silencio. Este paraje tan mágico fue el elegido por Martín, un hombre que trabaja como director financiero en un grupo de empresas. De vez en cuando, Martín viaja hasta esta hermosa región donde, hace ya más de 20 años, compró una bonita y sencilla casa de verano, como la llamaba él.

Durante un tiempo fue la casa en la que pasaba las vacaciones con su mujer y sus dos hijos, pero en los últimos años, la utilizaba muy a menudo y en cualquier época. Sus hijos eran mayores y la relación con su mujer ya no era la misma de antaño. Ahora, pasaban grandes temporadas separados, aunque no terminaban de vivir el uno sin el otro. Hace dos años hizo una gran reforma en la casa para adaptarla a los tiempos de hoy en día y dotarla de todas las comodidades, y siempre que podía,  huía del asfalto, del ruido y de las prisas de la gran ciudad en la que vivía, y se refugiaba en este lugar apartado de todo.

  Martín era un hombre con una gran fortuna,  debida en gran parte, a su trabajo y también a la herencia que recibió cuando su padre falleció, ya que él era él único descendiente que tuvo.

  Aquella primera tarde de sus vacaciones del mes de noviembre, Martín se acercó al pueblo más cercano, con la intención comprar, el pueblo era muy sencillo, con callejas empedradas y estrechas, casas bajas de dos plantas máximo, y pequeñas tiendas, donde muchos de los productos que se vendían eran cultivados y recolectados por los propios habitantes del pueblo.

Todas las calles convergen en un promontorio en el que se alza un bonito castillo que data del siglo XV, construido con piedras  y sillería. Incluso cuenta con una muralla defensiva en la que se abren los resguardos  para su protección.

Caminaba sin prisa, disfrutando del ambiente añejo que le proporcionaba el pueblo hasta que llegó a la tienda dónde siempre hacía sus compras. En este caso, eligió productos básicos como pan, leche, mantequilla, huevos, algo de embutido, fruta fresca y verdura, un par de filetes y una buena botella de vino. También se hizo con el periódico local del día. Con esto, ya tendría para pasar el primer fin de semana.

EL VESTIDO DE MI ARMARIO


Nada parece ser constante, los  estados de ánimo  se atenúan como  espuma de mar… Esta mañana abrí mi armario de ropa y pensé:    ¿Cómo saldré  vestida  hoy? (aparte del por qué,  guardamos tanta ropa que no usamos).  Saqué varias prendas   y me acordé   de días que vestí con cada modelo,  y por supuesto del estado de ánimo que me escoltaba.

Nos vestimos todos los días, para dormir,   para ir al trabajo, para quedarnos  en casa, para salir a dar un paseo con o sin mascota, para reunirnos con los amigos, para ir de vacaciones, de fiesta,  para visitar a nuestros familiares, para estar con la pareja.  Y tenemos vestidos para toda las situaciones, peeero ¿cómo vamos realmente vestidos  por dentro .

 Nadie lo sabe…

Con  vestidos a dos  manos, me tumbé en la cama e hice un balance existencial.    Aunque fui vestida acorde para cada  ocasión,  nadie mas que yo,  podía saber que vestido llevaba puesto.

 Llevaba  puesto  dentro de mí, un  vestido afligido …   Mi realidad,  era  una lanza que traspasaba la  calma de días pasados,  la impotencia  la percibían  hasta los cuadros de las paredes, habían días de silencio que podía escuchar el agua deslizarse  por las tuberías de la casa  y tanto más, que  el sopor de mi lamento me cortejaba y por consiguiente, vestía mal.

Soñaba, y ya no me detenía   a descifrar esos sueños, guardé la luna en la cortina, intoxicada por la promesa de la noche, potencié seguir en el limbo y lo que más me jodió,  es que en lo que más creía, terminó  siendo una mentira.

La verdad es que ningún día se parece a otro, algunos  días del año no tienen nada de especial comienzan y acaban sin dejarnos instantes perdurables en la memoria, la mayoría de los días no tienen ningún impacto sobre el transcurso de una vida, así que por que llevar el mismo vestido siempre.

 Desde entonces aprendí a vestirme mejor por dentro, desde entonces sólo quiero usar mí mejor modelo del armario, aunque todo y nada  parezca ser constante.

 

 

 

 

  

 

SABOR A TOSTADA CON ACEITE DE OLIVA


 

Que importa el tiempo cuando es con él con quien   lo gasta, que importa el qué dirán cuando  saben que se tienen, cuando el mejor momento del día  es dormirse en su pecho, libre de complejos, serena en su confianza…

Convencidos. 

Atraídos cuerpo a cuerpo,  magnetizados beso a beso,  secuaces de sus propias miradas, advirtiendo sensaciones,  entregados al momento, saboreando cada instante, viciados de encanto.

Cuando se complementan  dos almas, y se encuentran en el   camino paralelo de sus destinos,  sólo puede ocurrir lo impensable:

Dios les sonríe!!

   Se despeja el cielo…  Cielo de él,  cielo de ella.  Y sus  vidas renacen, se desbordan  en suspiros se funden de alegría, se transforman en ensoñación.

Las calles por donde caminan se sacuden bailando al compás de miradas atónitas , mientras  la luna se peina, y la noche le canta, el frío se vuelve cachondo.   Y  si el  perro no le ladra, y  el  gato no le  huye,   Pues el tiempo, sigue sin tener importancia.

 

Para desayunar,  sus  besos, y  las tostadas untadas en aceite de oliva, que  saben a gloria, pero saben mejor,  a su lado.